La Semana de Oración por la Unidad de las Iglesias Cristianas: un camino de fe y reconciliación

 

 Cada año, del 18 al 25 de enero, millones de cristianos en todo el mundo celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, un tiempo especial dedicado a la reflexión, el diálogo y la oración común entre las distintas confesiones cristianas. Esta iniciativa ecuménica busca responder al deseo expresado por Jesucristo: “Que todos sean uno” (Jn 17,21).

 La semana tiene sus raíces a comienzos del siglo XX, cuando surgió una creciente conciencia de que las divisiones entre los cristianos debilitan el testimonio del Evangelio. Con el paso del tiempo, esta celebración fue adoptada y promovida por diversas Iglesias, entre ellas la Iglesia Católica, las Iglesias Ortodoxas y numerosas comunidades protestantes, convirtiéndose en uno de los signos más visibles del movimiento ecuménico.

 El objetivo principal de esta semana no es la uniformidad doctrinal, sino la unidad en la diversidad, basada en el respeto mutuo, la escucha sincera y el reconocimiento de una fe común en Cristo. A través de celebraciones litúrgicas, encuentros bíblicos, conferencias y actos de servicio comunitario, los cristianos son invitados a superar prejuicios históricos y a construir puentes de fraternidad.

 Cada año, un grupo ecuménico de un país distinto propone un tema bíblico central, que orienta las oraciones y reflexiones. Este enfoque permite que las realidades locales —como la justicia social, la paz, la reconciliación o el cuidado de la creación— iluminen el camino hacia la unidad cristiana y conecten la fe con los desafíos del mundo actual.

 La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos recuerda que la unidad no es solo un esfuerzo humano, sino un don del Espíritu Santo. Orar juntos es un gesto profundo que transforma los corazones y ayuda a sanar heridas del pasado. En un mundo marcado por la división, el testimonio de cristianos que caminan juntos se convierte en un signo de esperanza y de auténtica comunión.

 En definitiva, esta semana invita a todos los creyentes a renovar su compromiso con el amor, el diálogo y la unidad, conscientes de que la verdadera comunión cristiana es un proceso continuo que exige humildad, perseverancia y fe.

 Nosotros, como comunidad parroquial, oremos pues durante esta semana para que el Señor nos ayude a crecer en la comunión, el diálogo y el amor fraterno, y para que todos los cristianos podamos caminar cada día más unidos en Cristo.